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sábado, 23 de noviembre de 2013

"El Espectro de Noche de Brujas" - Sección Literatura

Alejandro Escalera nos presenta una historia de terror para dormir con la luz prendida. 

EL ESPECTRO DE NOCHE DE BRUJAS

Era Noche de brujas en mi ciudad, una  noche como cualquiera iluminada por la luz de la luna y  las estrellas que parecían luciérnagas brillando en el cielo, junto  con algunas luces de las calles y las casas que hacían de acompañamiento.
Mis amigos y yo quedamos en ir a pedir caramelos a eso de las 8:40, paseamos por toda la ciudad recorriendo cada esquina en busca de los dulces más deliciosos que nos pudieran brindar los vecinos. Por todas partes se podían encontrar niños disfrazados, pero nosotros competíamos por quien se llevaría la mayor cantidad de aquellas golosinas. Antes de recorrer la ciudad elegimos encontrarnos en la casa de mi mejor amigo Uriel Slam.

En total éramos siete contando con Elizabeth y Catherine que traían consigo unos estupendos disfraces de brujas. Cuando ya teníamos todo planeado y estábamos a punto de salir de la casa llegó nuestro amigo Clark llegó de pronto exaltado y nervioso. Nos dio a conocer una noticia que nos dejo perplejos a todos ya que nosotros éramos verdaderos buscadores de tesoros: dijo en voz muy baja que existía un lugar en donde hace mucho tiempo habían enterrado un tesoro que guardaba los más deliciosos dulces y que había sido enterrado unos años atrás por un niño que había muerto esa misma noche de brujas. El tesoro estaba en el cementerio de las afueras de la ciudad. La rasón de la muerte del niño y el medio por el cual había conseguido los dulces eran datos que permanecían sin revelarse completamente.  Se hablaba de que antes de pasarse al cementerio a enterrar el tesoro había visitado a una bruja para que le diera un hechizo que le permitiría proteger sus preciados dulces. Decían que el niño habría hecho un pacto con las fuerzas oscuras para conseguirlos y para quedar como el mejor entre todos los niños de la ciudad, pero que la ambición lo había apartado de todo.

Nosotros entusiasmados fuimos al cementerio en busca de ese espectacular tesoro. A medida que nos adentrábamos se notaba la niebla espesa que nos rodeaba y esa humedad que bañaba todo el lugar. También se observaban  criptas y lápidas que estaban destrozadas y en mal estado, pero seguimos adelante hasta que encontramos la tumba del niño que decía –Aquí descansa Toni Laapard- .

Rápidamente empezamos a desenterrar aquel cajón en donde se encontraba nuestro deseo y cuando lo sacamos al abrirlo nos dimos cuenta de que el cuerpo y los dulces no estaban. Ya eran las once y media cuando empezamos a sentir un olor horrible que hacia referencia a la putrefacción en persona y cuando al darnos vuelta vimos filas y filas de esqueletos y muertos que nos rodeaban y comenzaban a acercarse nosotros corrimos hacia la entrada pero un niño que estaba parado del lado de afuera  la cerró y los muertos empezaron a atacarnos. Tratamos de saltar la reja de la entrada pero nadie lo logró más que yo, que estaba llorando y gritando al ver como desgarraban la carne de mis amigos y los arrastraban hacia dentro.

Hasta hoy en día me acuerdo con mucho miedo de lo que me pasó cuando era un pequeño  y que lamento todo lo que hice aquella noche. Hay algo que me tiene desesperado desde aquella noche de brujas: el niño que distinguí cerrando la puerta. Me pregunto si, aquel niño que todos creían muerto, volvió  para defender ese tesoro que no llegamos a encontrar o si él fue una víctima más, como todos mis amigos que murieron aquella noche.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

"A bailar" - Sección Literatura

Leonel Márquez, creador de los Goblings, nos sorprende con su último cuento, y nos confirma que estamos frente a un gran escritor.

A bailar

  Estaba acostado en mi habitación mirando hacia el techo sin poder conciliar el sueño. Miré mi reloj que marcaba las 18:27pm, después de un día de colegio estaba exhausto y con dificultad podía concentrarme. Con mi cuerpo y mente agotados hice un esfuerzo por dormir cerrando mis ojos y me acomodé lentamente en mi almohada, la cual giré para sentir su frío abrazo. Estaba ya en ese umbral entre lo consciente y lo inconsciente, rozando el cálido mundo de los sueños, cuando sentí un pequeño golpeteo proveniente del techo. Casi instintivamente di un vuelco muy brusco y abrí mis ojos de una manera que creí era imposible con el cansancio de mi cuerpo. Miré hacia arriba, pero no noté ningún movimiento extraño y mucho menos algún objeto que pudiera haber causado aquel golpeteo, por lo que, aún nervioso, me dispuse a tratar de volver a ese estado de ensueño anterior. 
  No llegué a cerrar los ojos cuando ese leve golpeteo anterior volvió a hacerse presente, ahora con un ritmo acelerado y subiendo poco a poco el tono. Al dirigir mi mirada nuevamente al techo deduje que el ruido provenía de la habitación de arriba, en la cual solíamos guardar los objetos para colocar en navidad. Supuse que algunos de estos adornos se habían caído, pero al oír con más atención, se me ocurrió que era similar a alguien marcando un ritmo con golpeteos de ambos pies. Comencé a ponerme algo nervioso pero sin perder la cordura, siempre buscando una explicación lógica para tan extraño suceso.
 Finalmente decidí subir a la habitación y comprobar qué era lo que sucedía. Me levanté de mi cama y a medida que avanzaba empecé a asustarme cuando sentí que estos ruidos eran causados por varios golpes al mismo tiempo, como si varios objetos cayeran uno tras otro, o como si más de una persona estuviera marcando el ritmo. Corrí lo más rápido que pude a través del pasillo, subiendo las escaleras y quedando delante de la puerta de entrada de la habitación de la cual el ritmo de los golpes provenía. Este sonido parecía el de una persona bailando, pero eran demasiados golpes como para dos pies. Ahora que el sonido era bastante claro, me di cuenta de que mis oídos gustaban de escucharlo y mi pie derecho comenzaba a marcar un ritmo. 
  Cada vez me sentía más deleitado con este golpeteo, era todo un placer poder escuchar algo tan hermoso. Repentinamente abrí la puerta y pude hundirme mejor en el magnífico sonido que tanto me atraía. Lo vi. Yo tenía razón, no podía ser causado por una persona. ¨Eso¨ tenía más de dos extremidades y así hacía que el ritmo fuera único. Solo pude observarlo por un instante, el sonido era tan hermoso, sentí cómo las extremidades comenzaban a sobresalir también desde mis costillas, no pude resistirme y comencé a bailar...

jueves, 15 de agosto de 2013

"2513" -Sección Literatura

Tenemos la alegría de contarles que Santiago Fontenla se presenta nuevamente con un texto que valió los aplausos del curso entero. 
¡Lo compartimos con ustedes!

2513

Hay modificadores de clima, nunca llueve.
Hay control mental, se obliga a los humanos a tener una religión y un propósito.
Hay lectura de pensamientos, la gente no se habla.
Hay renacimiento espontáneo, la persona al morir renace en 5 segundos.
Hay hijos a domicilio, ya la mujer no se embaraza.
Hay oxígeno en todo el universo, gracias al generador especial que creó la nasa en 2485.
Hay compra/venta de planetas, gente con buena situación económica participa de esto.
Hay cambios geográficos, América se divide en 6 partes, lo cual genera nuevos continentes.
No hay besos ni existe amar, hay una máquina para juntar personas.
Hay mascotas virtuales, los animales ya no existen.
Hay un problema:
La felicidad. La vida de estos humanos es monótona y aburrida. Nadie se revela, nadie pelea.
Los humanos no viven la vida, ya son inmortales.
Ellos nos van a envidiar, envidiarán nuestros errores, progresos, risas, llantos y por sobre todo, nuestra mortalidad porque sabrán que nosotros vivimos cada momento como si fuese el último, por el simple hecho de que nuestra vida es real. En cualquier instante estaremos muertos.

Ellos no temen a la muerte, temen a la eternidad.

martes, 6 de agosto de 2013

"Mi vecina fantasma" - Sección Literatura

¡ATENCIÓN VALIENTES! :

 "MI VECINA FANTASMA"

La curiosidad es una de las características del ser humano como especie. Es lo que impulsó a muchos hombres a descubrir o inventar cosas, y así pudimos desarrollar nuestras sociedades y la tecnología. Pero hay ocasiones en las que es mejor no curiosear, sobre todo si de fantasmas se trata.
Suelo sufrir de insomnio. Aburrido de estar acostado sin poder dormir, una noche me levanté y fui hasta la ventana que da a la calle. La madrugada estaba muy avanzada; desde la oscuridad de mi habitación abrí un poco la cortina y miré hacia la calle. Una mujer caminaba lentamente por la vereda de enfrente, giró y se enterró en un muro, lo atravesó como si el muro no existiera y desapareció. Esa imagen me causó tremenda impresión, el poco sueño que tenía se disipó del todo. Al recordar a la mujer, tomé conciencia de lo extraño de su apariencia: Usaba sombrero y su ropa parecía antigua.
No me quedaron dudas de que había visto un fantasma.

Cuando llegó la siguiente madrugada, yo  estaba sentado al lado de la ventana, la cámara de fotos entre mis manos, y la ansiedad en todo el cuerpo. La mujer volvió a aparecer, pero antes de que desapareciera en la misma parte del muro que la noche anterior, conseguí tomarle varias fotos. Lamentablemente, pronto descubrí que la luz amarillenta de la calle había jugado en contra de la calidad de las imágenes: sobre todo no se distinguía su rostro. Hacía mucho tiempo que quería comprarme una filmadora, a primeras horas de la mañana decidí hacerlo.

Acomodé la silla como lo había hecho la madrugada anterior, abrí la cortina con una mano, en la otra sostenía mi recién adquirida cámara. Me resulta muy angustiante tratar de describir el susto que me llevé, y el terror que experimenté, cuando al mirar hacia la calle, vi la horrenda y grotesca cara de la mujer fantasma casi pegada al vidrio, sus ojos fijos en los míos. No sé cuanto tiempo estuvo mirándome mientras balbuceaba y escurría líquidos por la boca negra y los ojos desorbitados. Terminé desmayándome y desperté en el suelo cuando ya era de día. La cámara ya no estaba. Y lo peor: desde esa noche veo su sombra en la ventana, da golpecitos en el vidrio o lo araña, atormentando mis madrugadas en vela.



miércoles, 10 de julio de 2013

"La Cenicienta Geisha" - Sección Literatura

Tenemos el orgullo de presentarles el primer relato de Marcelo Mahia, un gran escritor que en esta ocasión les presenta una reversión del cuento tradicional "La Cenicienta".

La Cenicienta Geisha

Luego del Bombardeo atómico sobre Hiroshima, Michiko perdió a su madre tras una ingestión de la lluvia negra, una mezcla de petróleo con materiales tóxicos causada por los efectos de la detonación de la bomba. Lo único deslumbrante que había ese día negro, era un par de palillos que las generaciones de su familia habían guardado a lo largo del tiempo. En la punta inferior una pequeña gema indicaba que le pertenecían a los miembros femeninos. La última en guardar los palillos había sido la madre de Michiko. Su padre, el Sr.Takarai Hideto, fue gravemente afectado en la piel por las quemaduras de la lluvia y tuvo que ser hospitalizado.

En el hospital, el Sr.Takarai se enamoró de su doctora, Asashi Yoko, con quién más tarde se casaría y vivirían juntos con sus hijas Rin y Lin.

Lin y Rin eran unas Geishas, destinadas desde los 15 años a entretener a la clase alta con sus artes y servicios de acompañamiento. Michiko en cambio era obligada a limpiar casas para conseguir dinero. Además, Yoko y sus hijas tenían a Michiko de sirvienta: cuando Lin y Rin salían, ella debía vestirlas, maquillarlas y arreglarles el peinado. Michiko no se quejaba con su padre por no querer llevarle más problemas. Las quemaduras de piel del Sr. Takarai no andaban bien y más tarde se convertirían en un Cáncer de Piel.

La única felicidad que tenía Michiko eran sus palillos, a los que tenía guardados secretamente por miedo de que se los vendiera Yoko a cambio de dinero. Los usaba escasamente, ya comía cada dos días o tres, cuando sobraba algo de comida.

Un día, Lin y Rin fueron contratadas por el Palacio Imperial junto con otras geishas, para que dieran sus servicios de entretenimiento a la familia Imperial, celebrando el acceso al trono a Akihito como príncipe. Yoko le preguntó a Michiko si le gustará asistir a la celebración, Michiko asintió y Yoko finalizó la conversación con una carcajada, diciéndole “allí no necesitan a alguien que limpie el polvo”.

Michiko aprovechaba que ellas se habían ido a la celebración para comer un poco de arroz. Mientras lo engullía, un grano se le cayó en su prenda malgastada. Michiko quiso agarrar el grano para no ser descubierta, y en vez de sujetar al grano de arroz con sus palillos, tocó su prenda, que de repente se convirtió en un hermoso Kimono rojo como la gema de sus palillos. Michiko estaba alegre, pensaba en ir a la celebración como una Geisha aún sin tener experiencia, no lo dudó ni un segundo, utilizó el maquillaje de sus hermanastras para arreglarse, tocó sus sandalias con los palillos y finalmente se recogió y sujetó el pelo con sus palillos.

Michiko asistió a la celebración, en donde asombró a todos los presentes con el resplandor de su belleza. El Príncipe al verla, decidió invitarla a bailar con él. Mientras realizaban la danza tradicional, ya concluyendo la celebración, Akihito le pidió que soltara su pelo. Mientras Michiko obedecía la orden, vio a su madrasta y hermanastras retirándose de la fiesta. Como tenía que volver antes que ellas para que no descubrieran lo que había hecho, salió apresuradamente hacia la calle, pero sin darse cuenta, dejó caer uno de los dos palillos. Michiko pudo arribar a tiempo, se lavó la cara y ocultó sus deslumbrantes prendas.

Por su parte, el Príncipe, enamorado, le pidió al padre que le diera la lista de las geishas que habían asistido a la fiesta, para poder encontrar a Michiko. El Emperador accedió y le otorgó la lista. Lo que le iba facilitar al Príncipe encontrarla era el palillo, sabía que la otra geisha tendría el faltante.

Hacia el final de una exhaustiva búsqueda sin suerte, a Akihito le restaba una última casa, la de la familia Takarai. Al entrar a la propiedad cordialmente preguntó si conocían aquel palillo, pero Yoko y sus hijas se negaron. Sin embargo, el Sr.Takarai se sorprendió al ver su tesoro familiar y le dijo que le pertenecía a su hija. Yoko no podía parar de reír, al igual que Lin y Rin. Al Príncipe le disgustaba esa clase de trato. Al llegar a la habitación, Akihita vio a Michiko en su pequeño cuarto. Él le preguntó si el objeto le pertenecía a ella, Michiko no respondió, solo sacó su palillo que estaba debajo del tatami. Por fin el Príncipe la había encontrado, Yoko y sus hijas no podían creer que ella fuera la chica de la que todos hablaban en la celebración. Akihita le preguntó si deseaba contraer matrimonio con él, Michiko asintió llorando.

Años más tarde, Michiko se convirtió en la Emperatriz, determinando como primer medida que ejecutaran a la familia Asashi por haber ejercido violencia familiar contra ella.

viernes, 14 de junio de 2013

"Jorge Luis Borges" - Sección Literatura

A 27 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el escritor argentino que fue leído por el mundo entero, que marcó un antes y un después en la literatura, que nos propuso a los lectores desafíos nuevos e inigualables. 




Los dos reyes y los dos laberintos

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo:Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.


jueves, 13 de junio de 2013

"La hija del diablo se casa" - Sección Literatura

¿NUNCA ESCUCHASTE A LA POETA URUGUAYA MAROSA DI GIORGIO? 

No dejes pasar un segundo más, escuchá este audio en el que ella misma lee una poesía propia.

VAS A SENTIR ESCALOFRÍOS.


HACÉ CLICK ACÁ: 

TE DEJAMOS EL TEXTO PARA QUE LA ACOMPAÑES CON LA LECTURA:

La hija del diablo se casa...


La hija del diablo se casa. No sabíamos si ir o no ir. En casa resolvieron no ir. Ella paseaba con la trenza brillando como un vidrio al sol. Vestido celeste. Y las pezuñas delicadísimas, cinceladas y de platino. Con los ojos un poco redondos, insondables, se paraba frente a cada uno, como publicitando, invitando, o, consciente e inconscientemente, amenazando. La hija del diablo se casa. Cerraron las puertas de mi casa. Pasado el mediodía resolví huir. Crucé por arriba de los jardines de fresias y junquillos tratando de no trozar ni uno de los ramos amarillos, de los que vivíamos; por ocultas veredas; creo que hice tres veces la misma senda, me perdía, y tuve miedo que, desde la casa, estuviesen espiando mi inútil vuelo.

¡Al fin toqué las puertas de los hornos! Pasaban platos con todas las escenas del amor erótico. "Invitan con la Carne", dijo una voz que me pareció de una vecina; miré y, si era, estaba embozada. Y también servían niños no natos, cubiertos con azúcar. "Son riquísimos". El tam tam celebratorio apareció adentro de la tierra y en un perpetuo crescendo, anuló las conversaciones y llegó al colmo. La hija del diablo, de pie junto a la pared, el pelo igual que el sol, entreabrió el vestido, las piernas, las pezuñas. Su himen cayó roto (se oyó un leve bramido) y corrió como una margarita entre nosotros. Alguien gritó: -¿Y el novio? -Se va por aquí. Es chiquitito. 

Cerré los ojos. Creo que cayó un aguacero. Huí arriba de los jardines, de los ramos amarillos; entraba en cada cueva y salía aterrada. Entré en mi casa. Mamá estaba fija en el mismo lugar, haciendo el mismo encaje. Sin levantar los ojos, comentó: -Pero, ¿qué haces? Andas por el jardín con estos aguaceros.


domingo, 9 de junio de 2013

"La taza de té"- Sección Literatura

Estamos orgullosos de poder decir que Camila Barboza Peri sigue escribiendo y cada vez mejor. No se pierdan este último cuento que juega con el absurdo y a la vez desnaturaliza las costumbres. 
¿Cuántas veces hacemos cosas ridículas por tradición pero lo olvidamos al punto que nos parecen obvias? 

“La taza de té”
Lucía y yo estábamos en su casa, tomando el té. Ella se acariciaba los pelos de burros que crecían en su espalda, y charlábamos sobre el partido de bádminton que teníamos el día siguiente.
De repente, su niñera entró gritando que el gato se había comido las galletas y los sándwiches de atún.
-¡Calumnias!-gritó el gato- No soy capaz, ¡no va con mis modales de caballero aprendidos en la Real Academia, señorita! Le pido que retire sus acusaciones- dijo el felino acariciándose el bigote.
-Fui yo-confesó bajito Lucia.
-AHAHAHA!- gritó la niñera. La tomó del pelo, y después de varios cachetazos, la estampó contra la ventana.
Suspirando, agarré la pala y la despegué, mientras la niñera y el gato hablaban sobre lo poco señorita que era Lucia y miraban Titanic.
-Vámonos, quiero ir a ver a mi madre- dijo Lucia masajeándose la cara para sacarse las marcas rojas que quedaron de la ventana.

Después de eso, nunca más volví a ver a Lucia, ya que me parecía tan extraño su padre, que se ponía una servilleta en la camisa para comer.

Camila Barboza Peri :)

jueves, 6 de junio de 2013

"El Intruso" - Sección Literatura

Le damos la bienvenida a Micaela Borro, quien da su presente en "La tercera es la vencida" con un cuento de dos partes que juega con las perspectivas.

"El Intruso" 


PARTE UNO: ANDREA

La policía tardó 20 minutos en llegar a casa, yo sigo escondida en el baño y los oigo. Llevaron a cabo el mismo operativo que hay que seguir cuando se reporta un intruso en una casa, es decir, llegan, rompen la puerta a patadas y envían a unos cuantos policías a revisar cada rincón mientras afuera los patrulleros se mantienen atentos. En esos momentos, estoy odiando y maldiciendo a mi marido por no poner las trabas en las habitaciones de arriba, sino sólo en las ventanas de abajo. Tengo miedo, mucho miedo, aun sigo en shock por el ruido que escuche, díganme ¿como reaccionarían ustedes si llegaran pacíficamente a sus casas, pusieran la lleve en la cerradura, abrieran y de algún rincón de sus propios hogares se escuchara un ruido?. Ahora oigo pasos de los agentes caminando por todo mi hogar, ¿encontraron al intruso? Pienso que el malestar no me va a abandonar si se trata un ladrón o un asesino o incluso una rata... me da asco y repugnancia pensar en eso. Por fin ¡gracias a Dios! un policía toca la puerta del baño y al fin puedo salir con algo de miedo.

-Señora Andrea, encontramos al intruso -me dijo el policía y yo pensé "al fin puedo volver a la paz de mi hogar, eso si cuando termine todo esto voy a contratar el mejor plan de protección para la casa aunque tenga que trabajar noche y día".
-Gracias Oficial -le respondí- digamé ¿lo van a llevar preso? ¿qué pretendía? ¿se arrepiente de lo que hizo? dígame lo que sabe, Oficial.
-Señora -me dijo con una extraña mueca- en este caso dejaremos al intruso libre, ni siquiera tiene noción de lo que ocurrió.
-¡Dejarlo libre!, por dios ¿qué país es este?

Cuanto más lo pienso más me invade la rabia. Afortunadamente,acaba de llegar mi marido para calmarme y ayudarme a entender esto.


PARTE DOS: LAUTARO

Salí de trabajar con mucho ánimo ya que hoy tenía planeado hacerle un regalo a mi esposa por nuestro aniversario. Llegué a un centro comercial y empecé a pasear mientras me preguntaba qué le podía comprar ¿un vestido? ¿un reloj? ¿un horno nuevo?. De pronto pasé por una veterinaria y vi algo que me enterneció hasta la médula. Era un cachorro de 2 meses, raza Golden con un moño color azul, muy juguetón, debo decirlo. "Seguramente a ella le va a encantar", pensé. Así que no dudé y entré a las tienda a comprarlo.
En cuanto puso la primer pata en la casa ya pareció familiarizado con el lugar. Corría de aquí y para allá, se revolcaba por el piso, había encontrado un par de medias y lo usaba como juguete. "Menos mal", pensé, "que Andrea todavía no llegó de trabajar. Se  muere si ve a la pequeña bestia con sus medias". Para que fuera una sorpresa lo subí a mi habitación y lo cerré con llave.
Apurado, salí de mi casa con una idea fija: conseguir algún juguete para entretener al perrito antes de que la casa quedara patas arriba.

De regreso, todavía a una cuadra de casa, oí la sirena de la policía y me pareció muy raro tratándose de un barrio muy tranquilo. Lo peor fue llegar a la casa, estacionar el coche y ver a la policía adentro. Dudé mucho entre la posibilidad de quedarme afuera a esperar que me dieran alguna explicación o entrar y enterarme por mi cuenta. Cuando por fin atravesé la puerta, vi la cara de mi esposa aterrada mientras hablaba con un policía. Un segundo después vi al otro bajaba de la escalera con el pequeño perrito entre los brazos: 

-Señora, creo que encontramos al intruso.

miércoles, 5 de junio de 2013

"Defensa de la alegría" - Sección Literatura

Siempre necesitamos un momento para ponernos en eje. 
Hoy les dejamos un poema de Mario Benedetti, quizás sirva como pista.

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

martes, 28 de mayo de 2013

"Niños envueltos" - Sección Literatura.

Tenemos el orgullo de contarles que Camila Barboza, renueva su participación en la Sección Literatura, esta vez con un cuento que combina la compasión con la ironía y el humor negro. 

Consigue, finalmente, ponernos incómodos:
 ¿quién es culpable de los límites que se cruzan? ¿qué papeles cumplen la sociedad, el Estado y el desamparo en lo que ocurre?

Niños envueltos

-Chicos, ¡ya llegué!- gritó la madre cruzando el umbral de la puerta.
Los ojos verdes de un niño de cinco años asomaban por un libro.
-¡Hola mamá! ¿Cómo te fue?-  saludó una adolescente que bajaba por las escaleras.
Se encontraban en un living de una casa bastante pobre, en la Alemania nazi de principios de la década del ’40. La atmósfera que reinaba era gris, el frío se colaba por entre las faldas y los sacos gastados y agujereados, y el miedo y la angustia caminaban buscando cuerpos desesperados.
-Muy bien hija, aunque los señores no dejaron sobras para hoy.

La mujer de pelo canoso y manos arrugadas de tanto lavar ropas ajenas por sus hijos, se dejó caer en el viejo sillón.
Los niños presintieron que esa noche no iban a cenar, para no variar el resultado de toda la semana, e intentaron callar sus pancitas vacías que se quejaban por el maltrato.
-No importa, hoy almorzamos con la tía Molly- dijo John, dejando su libro destartalado sobre otros más. Se dirigió entonces hacia los brazos de Ana, su hermana de 16 años, quien pasaba el tiempo buscando fotos de posibles candidatos para matrimonio a sabiendas de que si bien era muy bonita, con la pobreza que cultivaba su hogar le iba a resultar mucho más difícil conseguir el marido que deseaba.
Su madre se levantó enérgicamente a cocinar.
-Bien, ¿qué es lo que quieren comer hoy?- dijo la mujer poniéndose el delantal.
Los niños observaron a su madre.
-Pero, habías dicho…- empezaron al unísono.
-Ya sé lo que les dije, pero me dieron el pago de toda la semana. No es mucho, pero algo es algo- dijo sonriente.
-¡Queremos niños envueltos!- dijo John relamiéndose y recordando la comida que tiempo atrás comían todos los fines de semana.
-Bien, saldré un momento- dijo su madre.
Cerca de las ocho de la noche, la madre llamó a sus hijos y a Mark, su esposo, a comer. Mark estaba desempleado, por eso la familia se había hundido económicamente. Aunque pasaba todo el día afuera buscando algo con que mantener a su esposa e hijos, la situación del país no ayudaba mucho.
Los cuatro se sentaron en las sillas a juego desgastadas y se dedicaron a comer.
La comida estaba inusualmente deliciosa, con un toque dulce en la carne que llamó la atención del padre y los hijos. Repetidas veces le preguntaron a la mujer qué tipo de carne había usado para que estuviera tan rico, pero sin inmutarse ella cambiaba de tema constantemente, por lo que desistieron.
Varios fueron los días que disfrutaron de esa comida deliciosa, hasta que una noticia tenebrosa se escurrió dentro de sus días…
Niños de su mismo barrio habían desaparecido sin dejar ningún rastro, parecía que se los había comido la tierra.
La familia horrorizada vio como agentes policía se llevaban a la madre, la cual repetía una y otra vez su frase de defensa…
“No había qué comer, y ellos querían niños envueltos”.



Comentario: Este cuento lo hice el año pasado y lo revisé ayer a la noche mientras estudiaba biología (aunque en mi opinión, no entiendo para qué necesito saber MÁS de la existencia de los hidratos de carbono, creo que el chocolate es suficiente. Lo mismo que la Geografía  Profe si ve esto, la quiero igual) , así que disculpen si pasé por alto algunas faltas. 


Cami :)

domingo, 26 de mayo de 2013

Ojos - Sección Literatura

Para los que se animan a los nudos en la garganta les dejamos una aterradora historia escrita por Santiago Fontenla.


"Ojos"


Era extraordinario. Me sentía vigilado por la casa  misma. Por esa casa inanimada.  Es obvio que todos alguna vez experimentan esta sensación pero nunca, estoy seguro, nunca con esta intensidad. 
Todavía se pueden sentir sus invisibles ojos a través de la pared. Escucho una voz también. No quieren que nadie sepa lo que pasó allí adentro. No soy un escritor profesional, no vivo de mi escritura. Pero a alguien se lo tengo que contar, ¿qué mejor que un pedazo de hoja y un lápiz como herramientas para transmitir este mensaje?Describiré lo que ocurrió ¿quién sabe?, tal vez el mundo entero lea mi narración y me otorgue la razón. Pero no. Escribo esto, suelto el lápiz por unos minutos y un llanto acompañado de un grito desgarrador sale de mí sin que yo pueda evitarlo.

Retomo la escritura, es claro que ya estoy muy cerca, no me voy a rendir ahora. Sé que esa voz y esos ojos seguirán atormentándome pero tengo que escribir. Mientras tanto, trato de distraer a mis orejas, que escuchen otros sonidos. A la tele, a el trafico, a los vecinos, a la música. Pero es imposible ignorar a esa voz que repite y repite: “Dejá ya de escribir, no voy a dejar que lo cuentes”. No me puedo callar, ¿cómo alguien podría continuar su vida normal si le pasara lo que me pasó a mi? Si yo no puedo, nadie puede. No. Detrás de mi pecho hay un corazón muy duro y  difícil de impresionar. Hasta que esa voz y esos ojos no terminen de hablarme y mirarme, no voy a empezar a escribir lo que verdaderamente importa que lean. 

Ahora nuevos invitados llegan. Una Mano. Puedo sentir una mano palpándome el hombro cada vez más fuerte para que deje de escribir, casi golpeándome. Estoy aterrorizado. Frente a mí, los ojos, la voz y las manos se unen para crear una figura. En este punto la voz ya me grita en el oído: “¡Dejá ya de escribir, no voy a dejar que lo cuentes!”. A la personificación se le agregan piernas, cabeza, torso, dientes, labios. Ahora está tomando un tono de piel decente. Se está pareciendo a un humano, a un hermoso humano. Finalmente una cabellera. Dorada, larga y hermosa en todas sus formas.

Ya se mueve. Camina, corre hacia a mi. Hacia mi escritorio, hacia mis hojas escritas. Parece que entiende lo que escribo. Su mirada se torna pesada y penetrante. Me cuesta seguir con esto. Empiezo a escribir muy, muy lento. Pero de nada sirve. La miro y por fin habla dice algo distinto con voz ronca y extraña para una mujer: “Te tendrás que llevar tus recuerdos y palabras a la tumba. No lo voy a permitir”.
Se le acabó la paciencia. Se cansó de ver que yo la ignoraba. Su mirada se siente más y más pesada aún y su tono de piel cambia a un rojo vivo. Siento un terror indescriptible, pero sigo describiendo su transformación, ya casi sin mirar las hojas. Siento que mi final se acerca pero la señorita ni un pelo me toca todavía. Sus extremidades se vuelven gigantes y deformes. Sus ojos toman un color violeta fuerte. Ya no es un humano. Es un monstruo que me mira y me mira y no saca sus ojos de encima de mí. No lo tolero más. Si quiero seguir con mi vida, un último sacrificio me bastará.

Me voy a arrancar los ojos, le voy a dar el gusto a la muchacha. Yo no lograba ver. Pero ahora ella me ofrece los suyos y tomará los míos. Ya los tiene. Me comprende. Puede observar desde otro ángulo la casa del terror. Yo también veo todo… diferente. Yo contengo mis lágrimas. Pero ella no puede. Es muy extraño llegar a ver el lado sensible de este espectro. Ahora tiene ojos dulces. Mis ojos dulces. Yo soy un monstruo, los ojos me convierten en un ser demoníaco. Al verme al espejo me di cuenta que no era el mismo.Y ahí entendí su venganza. Ella se sentó frente a mis hojas. Y yo no protesté. Sentía que nadie necesitaba explicarme qué debía hacer yo ahora. Me tenía que mudar. 

jueves, 23 de mayo de 2013

"El Caballero Legendario" - Sección Literatura

UN HÉROE, UN CAMINO EN EL QUE LOS DIOSES INTERVIENEN, MONSTRUOS, ESPECTROS, UN AMOR QUE VA MÁS ALLÁ DE LA MUERTE. 

ESTE CUENTO FUE ESCRITO POR NUESTRO COMPAÑERO, ALEJANDRO ESCALERA, QUIEN SE INCLINÓ POR UNA HISTORIA MÍTICA. 

"EL CABALLERO LEGENDARIO"

Esta historia comienza con un joven caballero llamado Orfeo, que según la mitología era hijo de Apolo y de Caliope, una Musa de la poesía épica y de la elocuencia que poseía el don de la música y de la poesía al igual que Apolo.




Así como sus padres Orfeo heredo también el don de la música y la poesía. Siendo así, Apolo le obsequió una Lira a la cual Orfeo, en homenaje a las Musas, le aumentó el número de cuerdas de su divino instrumento de siete a nueve.

Este joven caballero debido a su forma de ser tenía muchas pretendientes que se habían enamorado de él, pero sólo una mujer logró robar el corazón de Orfeo, aquella fue un Ninfa de los valles de Tracia que poseía una belleza única, su nombre era Euridice. Se cuenta que Orfeo estaba profundamente enamorado así como ella de él. Debido al amor que se tenían, estaban a punto de casarse, pero otro hijo de Apolo llamado Aristeo también se había enamorado de esta bella Ninfa.

En el día del casamiento cuando Euridice se encontraba sola, y aprovechando la oportunidad, Aristeo no pudo contenerse y perdiendo toda razón y sentido persiguió a la joven para hacerla suya pero la joven corrió gritando. En ese intento desesperado de la joven por huir, desgraciadamente tropezó con una rama y en ese breve instante una serpiente que poseía un veneno letal le mordió el tobillo y la joven se desvaneció inmediatamente. Orfeo al oír los desesperados gritos de su amada corrió en su rescate, pero ya era demasiado tarde: cuando el llegó, Euridice se encontraba ya muy lejos. Su cuerpo había descendido al inframundo donde Hades Reinaba. Finalmente, la pena invadió a Orfeo, quien llorando desconsoladamente a las orillas del río Estrimon entonó melodías tan tristes que todos los dioses y todas las ninfas se conmovieron y le incitaron a descender al inframundo para traer de vuelta a su amada.




Orfeo fue en busca de Euridice por un pasaje conocido como Katabasis, un camino secreto rebelado por los dioses solo para este joven valeroso el cual recorrió hasta llegar a las puertas del infierno donde allí se encuentra con Serverus, la mascota de Hades. El joven en ese momento inmediatamente tocó su Lira transmitiendo gran determinación y fue así como durmió a la bestia de tres cabezas. Así como en las puertas del infierno tuvo un obstáculo en el camino, en adelante tendría que superar varios de ellos, tendría que pelear con miles de espectros horripilantes, hasta llegar a el río que lo conduciría a Cocitos donde Hades se encontraba. Este río, más bien conocido como el río Aqueronte, estaba repleto de peligros y solo había un barquero capas de navegarlo ,su nombre era Caronte un espectro codicioso y malvado que a cambio de un cristal en forma de corazón, de inmenso valor, llevo al caballero hasta la orilla del famoso lugar llamado Cocitos.

Cuando llegaron a la orilla el espectro atacó al joven, pero este se defendió y pudo vencerlo.




Una vez derrotado el espectro , el corrió rápidamente hasta llegar al templo de Hades, donde se detuvo al ver sólo una sala vacía, pero eso no le importó. En cambio, tocó su lira incansablemente con el llanto de dolor y arrodillado, sus melodías mas tristes, tanto fue la tristeza que transmitía que hasta los espectros que se encontraban allí rompieron en llanto al escucharlo. De repente, en la sala se encontraba nHades y los tres jueces del infierno escoltándolo: Radamanthis, Minos y Ayacos.

Con su lira, Orfeo logró ablandar el corazón duro del dios del inframundo y éste le concedió su deseo devolviéndole a Euridice, pero le prohibió mirarla hasta que llegaran al mundo de los vivos, donde los rayos del sol bañasen el cuerpo de la joven. Recién allí Orfeo podría voltear a verla. 
Ellos inmediatamente emprendieron el viaje de regreso aunque se le presentaron obstáculos en el camino como el ataque de nuevas bestias y espectros horripilantes. A  pesar de ello, Orfeo no volteaba a ver si su amada se encontraba bien, el sólo seguía el camino.

Cuando finalmente llegaron a la superficie y vieron el sol salir, Orfeo inmediatamente volteó para mirarla, pero por desgracia los rayos del sol todavía no habían bañado aun completamente el cuerpo de la joven, quien se desvaneció completamente, desapareciendo. Algunos piensan que esto había sido obra de Hades pero lo cierto es que luego de esto Orfeo también desapareció. Dicen algunos que permaneció tocando su lira infinitamente, donde todo lo que lo rodeaba caía en llanto debido a la tristeza que Orfeo transmitía a través de sus ojos claros.

Al morir, las musas recogieron su cuerpo y lo sepultaron bajo el olimpo.



Al cielo subió su música, transformándose en la constelación que lleva por nombre la lira que contiene la estrella Vega una de las mas brillantes del firmamento, así como brillantes eran los ojos de su amada Euridice que tal vez siga esperándole aun en el infierno acompañada por el recuerdo de su canto y sus melodías. Su alma se elevo hacia las constelaciones celestiales, allí no para de tocar hermosas melodías, sino con la esperanza de rescatar a su amada algún día.

Aun cuando miro su constelación puedo oír sus melodías así como el susurro que pronuncia un Euridice te amo.


Alejandro Daniel Escalera

miércoles, 22 de mayo de 2013

"Los Goblings" - Sección Literatura

Nuestro querido Leonel Márquez incursiona en la Sección Literatura con un estilo "creepy" a lo Tim Burton. Estamos orgullosos de recibirlo porque sabemos que a ustedes también los dejará boquiabiertos. 

(próximamente, las ilustraciones de Facundo Billordo)

Los Goblings

Estos son los Goblings, difíciles de ser vistos
Son pequeños y se esconden en lugares imprevistos
-
Son muy listos, te conocen, te han estudiado toda su vida
Desde que han sido creados, te tuvieron en su mira
-
No te confundas con lo que digo, ellos tienen un creador
Pero como puedes imaginarte, estos no nacen del amor
-
Nacen del odio, de la envidia, de los malos pensamientos
Así que ve imaginando que hay cientos y cientos
-
Estos demonios van juntos, se mueven en manadas
Difícilmente los veas, pero sentirás sus miradas
-
¿Nunca te has sentido observado, aunque sea por un momento?
Son los Goblings que te estudian e imaginan tus tormentos
-
Cuando siguen a su presa, estos tratan de alejarla
De familiares y amigos, y en la ruina dejarlas
-

La enloquecen, la invaden, de oscuros pensamientos
Imágenes de muerte y suicidio, y de horribles tormentos
-
Perdón por repetir palabras, pero es que es difícil expresarse
Sabiendo que los Goblings, esperan por mostrarse
-
Es horrible, ya lo siento
Sus miradas, han llegado
-
Lastimosamente no vienen por mí
Sino por aquel que ha escuchado
-
Lo siento compañeros míos, pero esta historia me la ha contado
El Gobling de la maldición y esta me tiene destrozado
-
Les digo mis amigos, este es mi día de suerte
Ya que para escapar de esta, debía yo tener oyentes
-
Por fin me siento en paz, la maldición ya no me atormenta
Pero ahora a pasado a ti, y esto hay que tenerlo en cuenta
-
Corre, escapa, llora desconsoladamente
No importa lo que hagas, estos entraran en tu mente
-
Es muy tarde, ya lo saben, ellos por ti vienen
No importa cuánto clames, ¿piedad? Ellos no tienen
-
Nuevamente pido disculpas, pero tú eres el que ha leído
Y lo sientes, tu mente, estos demonios han invadido
-
Es muy tarde, no te arrepientas, tu vida ha acabado

Ya que desde el comienzo de esta historia, estaba tu destino marcado.

sábado, 11 de mayo de 2013

"Instrucciones para llorar" -Sección Literatura


Lo que sigue es un relato de Julio Córtazar. 
Se trata de un experimento de desautomatización: 
¿alguna vez te diste cuenta de lo ridículas que son las cosas que solemos hacer sin siquiera pensar?

 Podría decirse que el llanto es eso que hacemos a veces mientras estamos pensando en otro tema.


"INSTRUCCIONES PARA LLORAR"

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

FIN

martes, 7 de mayo de 2013

FÚTBOL -Secciones música y literatura

El fútbol, qué fenómeno.

El ídolo: "La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos."
 (Eduardo Galeano)

"TOCO Y ME VOY", Bersuit Vergarabat.




El ídolo

Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota.
Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación.
La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos. Los nadies, los condenados a ser por siempre nadies, pueden sentirse álguienes por un rato, por obra y gracia de esos pases devueltos al toque, esas gambetas que dibujan zetas en el césped, esos golazos de taquito o de chilena: cuando juega él, el cuadro tiene doce jugadores.
-¿Doce? ¡Quince tiene! ¡Veinte!
La pelota ríe, radiante, en el aire. Él la baja, la duerme, la piropea, la baila, y viendo esas cosas jamás vistas sus adoradores sienten piedad por sus nietos aún no nacidos, que no las verán.
Pero el ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada; y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluido su viaje desde el fulgor hasta el apagón. Está ese cuerpo con más remiendos que traje de payaso, y ya el acróbata es un paralítico, el artista una bestia: -¡Con la herradura no!
La fuente de la felicidad pública se convierte en el pararrayos del público rencor: -¡Momia!
A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos.

Fragmento de Fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano